4. EL PULSO

Por qué situar fronteras? Por qué ayunar nuestro conocimiento;  hacemos un preconcepto de cada cosa, atendemos a la existencia de las realidades como si diseccionáramos un cuerpo.
Metemos en la balanza lo que nos sirve. Y echamos pulsos:
A nuestra conciencia.
A nuestra realidad.
A nuestro saber.
A los demás.
A Dios.
A la ciencia, a la moral.
Todo lo que nos rodea es un pulso  a nosotros mismos, un pulso a la inteligencia intentado convertirnos en Dioses que no lo son tanto si no fuera, porque el hombre se come   al  Dios que lleva dentro.
 Echamos la partida de ajedrez, teniendo el mate casi antes de haber movido la dama,,,,,
 LO DIVINO/HUMANO
Nos echamos un pulso unos a otros……queremos ser más, más que nadie, intentando imponer nuestras ideas, nuestras palabras, nuestras frases…. Incluso se lo echamos a Dios….El hombre se ha convertido en un cazador de sus propios miedos, de sus propios temores, si es capaz de doblegar al resto de los mortales, ¿por qué no? Puede hacerlo con la moral, con la razón, con la ciencia, hasta con Dios. Al ser Dios un ser invisible que nace y crece en el interior del hombre, el ser humano, se ayuda de lo material, de lo visible, de lo práctico para tejer su tela de araña, invisible a los ojos de los demás, pero superfluo y anatómico para lo divino. Lo divino no es algo q se toque, ni se palpe, es algo que solo se ve con los ojos de la Fé,  y es ahí donde encontramos la mayor debilidad y la mayor fuerza; debilidad física porque lo material se impone a lo inmaterial, al espíritu, pero solo es temporal…porque lo material muere o desparece con el tiempo, el espíritu permanece,  por eso el hombre no puede matar a Dios, si acaso lo puede arrinconar, hablamos entonces de la  inmortalidad, la supervivencia de Dios es innegable a pesar de los intentos de enterrarlo bajo la propia piedra de la racionalidad.
Imposible un  pulso hombre-Dios, esta perdido incluso mucho antes de  presentar batalla,  el desgaste es unidireccional; como dar sablazos en el aire contra un enemigo que no existe,  como la niebla mas espesa que se afana en doblegar los sentidos de la persona, en la desesperación  por encontrar una carne que diseccionar.
El libre albedrío que Dios nos ha otorgado para poder elegir lo que El nos muestra, sin pulsos que echar, porque el propio pulso es querer dominar la propia libertad del hombre, por culpa del propio hombre, no de la ideología, ni Dios, ni la religión,..el hombre, haciéndose eco de sus propias interpretaciones….de sus propios fracasos, de sus propios éxitos, de sus miserias..es él y no Dios al que debemos rendir cuentas de la propia maldad, de la propia miseria, de la propia demagogia que escupe, a los seres humanos, y echando cortinas de humo. Dios siempre es el culpable…..no el hombre…necios a los ojos del Señor, somos tan necios como manipuladores de nuestras propias ideas, jueces y verdugos; manipuladores de la propia supuesta ira de Dios , de su misericordia, y de su propio perdón…no hay mas salvación que dentro de Dios y de su Iglesia, para el resto…que busque su propia salvación en lo que crean…..pobre vacío no creer ni si quiera en el ser humano….
LO HUMANO-HACIA LO HUMANO RESTA CERO
Restamos  después de haber sumado.
El  enemigo del ser humano, es el propio ser humano. No hay otra afirmación tan elocuente como definitiva.  Pero por esa regla de 3, también las excepciones son evidentes.
Hemos creado una sociedad de consumo. Consumir es sobrevivir. Ciencia, tecnología, medios de comunicación…..ya no trabajamos para vivir…..vivimos para trabajar o incluso,   para sobrevivir.
Nuestra existencia se ha denigrado a tener que levantarte cada día  sin conocer que será ese día….El hoy se convierte a la vez en presente, pasado….sin futuro. El futuro no existe, solo nos interesa saber hoy como me ira, como me mantendré, como sobreviviré…..HOY. Hemos reducido nuestra existencia a lo más primitivo , la supervivencia: cubrir unas necesidades básicas .
Es un cambio brusco, del bienestar que hemos sufrido en los últimos años. Bienestar que es un espejismo, todo bienestar conlleva un gasto físico y espiritual.
El físico, el monetario, el consumista, el querer, el poder más que ….; conduciendo a anular el interior de la persona guardando nuestra conciencia en un rincón.
Somos marionetas sin hilos cazando en una sociedad que está muerta con zombis que navegan a sus anchas por la cuneta del día a día.
Pero no puedo negar, que ese pulso que echa la propia  sociedad en sí misma, hay esos maravillosos pulsos,  fuerzas de choque, paréntesis, que doblegan a la propia sociedad y le plantea el pensar en el cambio.
¿La esperanza es un tópico? Una quimera? No lo creo. Es una inmortalidad; algo eterno que sigue existiendo  a los ojos del hombre, como la Fé. La Fé no puede morir, por mucho que nos empeñemos en enfermarla,. No hablo  solo de la fe en Dios, hablo de la fe en algo: en el hombre, en  la verdad, en el sacrificio,  en querer mejorar , en solucionar los problemas. El hombre no podría sobrevivir sin la Fé, en las creencias que le lleven a levantarse cada día. Cada uno lo llama de una manera. Es grandiosa la libertad humana, la que nos permite crearnos unas expectativas e intentar llegar a ellas. La que nos ayuda  a sacudir el tedio diario, y dar un palmetazo en la mesa; romper ese espejo soporífero que hemos creado ante la falsedad de que el hombre se basta así mismo para vivir, sin valores, sin actitudes. 
De por sí creamos una actitud: LA AUTODEFENSA, y cuando la creamos nos unimos, vamos poniendo los propios adoquines necesarios para intentar mitigar ese dolor, esa realidad, esa falta de TODO, que tenemos. Y nace: la solidaridad, la fraternidad, de nuevo miramos al prójimo, que antes no existía; gracias a eso el hombre fabrica la esperanza y esa esperanza, nos hace de nuevo cuanto menos, levantar los ojos.
Nada es fácil si no es por la propia mano del hombre. Nada ha existido a lo largo de la vida, de la historia, si no es por el pulso que el hombre se ha dado, a sí mismo…
Una veces ganará otras perderá, pero planteo echar un pulso ante la fuerza viva de la naturaleza, la que establece principios inamovibles , que aunque la noria eche agua por desviar su trayectoria, su curso es el que tiene que ser, por mucho que nos empeñemos en construir diques; diques que se romperán por la fuerza o por la verdad absoluta que en sí encierra.


EL AYUNO DE LOS DIOSES
CAMINO FRONTERIZO

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