10. EX PROFESO

¿Adecuo los fines a mis medios?…o es al revés?
adecuo mi responsabilidad, mi planes a lo que pretendo?
 La guerra de lo que debo o no debo es una trinchera, un galope en la conciencia.
La responsabilidad es un doble arma. Por un lado, aturde y encadena, por otro, nos obliga a establecer prioridades, como si no tuviéramos bastante con lo que encontramos a diario.
La vida es una obligación, un ejercicio de responsabilidad, que el libre albedrío disfraza con el derecho de hacer, fingiendo, que podemos hacer los que nos venga en gana. NO ES CIERTO.

El ser humano de por sí es libre.Puede hacer o deshacer. Puede utilizar o manipular, corromper, amar, fraternizar, querer….o desear. Solo hay que tener la llave de la responsabilidad y saber cómo utilizar esa llave.
Pero podemos abrir las posibilidades de esa palabra.
 Responsabilidad por status.
Responsabilidad como padres, como amigos, cuando trabajamos….con nuestra pareja….
Ya tenemos demasiadas. La angustia que genera tener que desglosar la lista de urgencias privadas y sociales es tan amplia como ponerse a mirar el universo y no tener fín.
 Deberiamos hablar o englobar TODO EN UNA: la responsabilidad como persona.

SER PERSONA EN UN MUNDO TAN IMPERSONAL.

 Hablemos de aquella  pasa factura, la que  obliga el establecimiento de pagos y recibos, en los que hipotecamos sin quererlo nuestro ejercicio diario,  esa inevitable  factura, si a la mínima nos desbocamos. 
Somos espejos para los demás. La sociedad es un espejo, una bola de cristal desde donde observamos, analizamos, interpretamos…Tiene un efecto bidereccional, pero también repetitivo, mecánico porque tendemos a repetir conductas que vemos en los demás. Aceptamos como algo nuestro lo que ven los ojos de otros y eso lo tenemos a la vista diaria.
En eso, no comprendo al ser humano en muchos aspectos.
La demagogia es un acto que utilizamos para atacar lo que nos molesta, para suplir la evidencia de las cosas o a lo mejor es una cortina de humo, como todo.
Pero me revienta encontrar posturas tan divergentes, ambiguas, mediocres, pasajeras…..carentes del mas mínimo sentido de la orientación, la certeza o la evidencia. Ambigüedad.
 Perdemos la noción de la objetividad, del análisis y de la propia responsabilidad cuando justificamos nuestros actos en el llamado beneficio personal o común.
No todo vale, ni esta permitido. Entonces damos pié a que el otro haga lo mismo bajo la misma convicción de la que nosotros atacamos. Establecemos una pirámide de causas y efectos que va a corromper todo lo que tocamos bajo la megafonía de ser salvadores o ser salvados o de “luchar por.” El deber es incompatible con la responsabilidad. El derecho es una obligación que establecemos a priori sin preguntarnos a qué derecho optamos y el deber que asumimos.
¿El deber o el derecho es responsabilidad nuestra?
SI.
Rotundo.
No es algo tan universal como pretenden hacernos creer. Es personal y unico inidivisble.
Nadie tiene que ser salvador ni responsable nuestro.Dejamos de hablar en primera persona a tercera. Es como desarrollar un tétrico papel de teatro en el que el narrador es uno mismo, y los actores clones de mis deseos.

Necesitamos solo tener la responsabilidad de nuestros actos, nada más. 
La responsabilidad como ciudadano es producto de la propia sociedad que quiere vernos a su semejanza.
 Qué dificil serlo, cuando continuamente nos cambian nuestro sistema de valores, nuestros principios, nuestros sentmientos…o son utilizados para poder corrompernos, tallarnos en réplicas pequeñas como robots autómatas sellando en nosotros fragmentos de otros.

 Lo  que está bien o mal no puede tampoco escribirse en una única enciclopedia. Hay diversos tomos.
No se puede englobal una única moral tampoco.
No hay una única ciencia,  ni premisas……
No se ama de la misma manera.

Cada persona establece sus límites, pero necesita tener algo en qué apoyarse para que la conducta no vaya a perjudicar al otro, eso si que es necesario. Se gobierna por la conciencia limpia que no es manipulada y afortunadamente hay mucha gente que es así y nos rodea, establece claramente los pasos, sus huellas, establece perfectamente sin  miedo a dejar de ser, y el deber ser se convierte en un deber de conciencia y en un derecho cívico personal e intransferible.
Los límites de uno mismo se puede  sellar o establecer  de múltiples formas o colores impregnados ; inconscientemente, de la realidad, la exterior, la interior, la de nuestra infancia, elecciones , etc…
Los límites en definitiva estriba  en el RESPETO.  A  nosotros y “al todo” en el que estamos inmersos.
Nuestros cimientos en que se basan todos nuestros principios, y respecto a ellos establecemos los límites , son algo fijo, firme , inamovible, pero siempre revisable , mejorable …no tiene que cambiarse pero sí enriquecerse. Una flexibilidad es buena , como la paleta de un pintor que mezcla colores y saca otros nuevos .

EL respeto nace del sentido común y ese sentido común me lleva a ser responsable frente a mis convicciones y mis actos, frente a mi y los demás.
Moralmente permite reflexionar, administrar, orientar y valorar las consecuencias de los actos, siempre en el plano de lo moral.

 Siendo conscientes de nuestros actos es imposible hipotecar no solo nuestra conducta, si no todo lo que lleva implícita y que se alargará durante toda nuestra existencia.
Es el principio para evitar llegar a la frontera de nuestros propios miedos, temores, o las consecuencias negativas de nosotros mismos.


Colaboraciones: Virginia Fourco Artica
 


EL AYUNO DE LOS DIOSES
CAMINO FRONTERIZO
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