12.MORS NAVIS




La vida no es más sencilla si no se aferra a la muerte, ambos, son dos lunares dentro de un mismo cuerpo, dos semillas que germinan. En efecto, la vida no puede existir sin la muerte, la muerte no es el final, es el comienzo de otra vida, y por tanto del paso de la no-vida  a la no muerte….
Qué es la No-vida  dejar el dolor, la agonía, el sufrimiento
la no-muerte, renacer en uno mismo, continuar la esencia de nosotros ….
Paradigmas que el hombre se hace desde siempre. Intentar matar el dolor en uno mismo, la muerte en vida como el reflejo de una estatua inerte que sobrevive.
Sobrevivimos a nosotros mismos, tumbas en vida mas allá de la propia  inercia.

Pero la muerte, aunque es un tema que no gusta a nadie, una provocación a los sentidos, es deseable. Apetecible, ¿ por qué no? Sabemos que vendrá  a vernos a quedarse con los restos que quedan de nosotros.
Otras veces, llega a especular, cual debe ser la forma, el aura, el alma de la persona que finalemnte será suya. También se lleva pronto a su lecho la vida, esas veces que son inexplicables, que escuecen, atosigan, rebientan, amargan….como esas brasas impregnadas en la piel dejando al descubierto algo más que los huesos de nuestros sentimientos.

Muchas veces la he llamado. En la noche, en el llanto. En el día o en el infierno de mi condición. Temor a la muerte no la tengo, más temo la vida que hay a mi alrededor. Temo más no ver el amanecer que cerrar los ojos al sueño inerte de la inmortalidad. Me temo más a mi misma, a mis propias consecuencias de mis propias causas.
La hiel que tomo a diario cuando esa muerte es peor que la no-vida que se derrama  en un lecho de tierra.  Esa en la que  los gusanos corroen las entrañas minuto a minuto.

En la madrugada cuando mi sueño se altera, me despierta una idea. LLamo a la dama negra, a veces, y le pregunto: ¿cómo eres? ¿basta con morir para verte?En los minutos diarios estás agazapada, yo te veo. Tengo la sensación de verte en cada instante, cuando te haces dueña de la no-vida. El dolor es muerte o  no-vida (menudo cruce de palabras), la no- muerte es un espejismo, dura esos momentos que son tan inertes y difuminados como los cristales opacos.
A veces pienso en tí como si quisiera matarte con mis manos, pero entonces sería como la niebla de una dama blanca que se arremolina en la nada, escapando de mis propias pesadillas porque eres en la vida una pesadilla inagotable de certezas, y en el sueño eterno que inflinges una nana maldita que no cansa de tatarear su regazo, ese susurro frío y mortal que recorre cada palmo de mi piel tersa y blanca, curioso como tú y la dama que queda vigilante en los sueños que tejo.
Y en la mañana a las 7 o las 8, de cualquier día. Despierto con un opio tergiversado, limpio. pulcro, pero tambien amargo.
¿deseo morir?¿amo la vida? ¿qué es lo que quiero? Dormir?¿despertaré? ¿Podré mover mis músculos, los huesos, los párpados? Cuantas preguntas con miles de respuestas….

El recorrido de Dante en su Divina Comedia me fascina. Qué bello canto por todos los rincones profundos del averno, del infierno y del paraíso.



Hades / Plutón “El oscuro inframundo fue su parte,
oscuro fue su carro, remolcado
por oscuros caballos, y sentado
en trono oscuro la justicia imparte.

Su territorio, sólido baluarte
imposible de huir, sólo poblado
de quienes por la muerte hayan cruzado
el río Estigia, bajo el estandarte

que alto en la barca de Caronte ondea.
Reino sombrío en el que no alborea,
y cada muerto es vagabunda sombra.

Lúgubre dios de vida clandestina,
supo amar y raptar a Proserpina,
‘Reina de hierro’ a la que nadie nombra.”

 Es como invitar a Hades  y Thanathos, a una partida de cartas.
La vida es eso. Una partida de cartas, un juego, una diversión, una pantomima…..una deidad…un fín….MORIR



Thanatos, hijo de la Noche y hermano gemelo de Hipnos, el Sueño.

Imagino a Hades abriéndome las puertas del inframundo como ese catálogo de precios para el consumo,  relicario de recuerdos de avatares que pasé en la vida, y que justo en ese momento se pone como una lista de la compra. El precio a pagar por haberlos consumido. El Dios de la muerte como un señor feudal al que rendimos culto en nuestras propias apetencias, pues todo lo que consumimos espiritualmente, se ofrece luego como una consecuencia de nuestras propias causas o delitos. Somos los propios Thanathos en nuestra propia vida y no nos damos cuenta a veces. Sencilla razón de vivir…o no vivir y luego no queremos la muerte. Pero la amamos sin saberlo, lo que ocurre que nunca esperamos a que se presente, pero….esta noche cuando  la venda del sueño me cubra esperaré….puede que mañana abra los ojos, o simplemente me vaya con   la espesura del camino sin retorno…..al reino de ese inframundo, que no vemos…o si. Quizás sí,
¿ No nos damos cuenta que el reino de Hades vive entre nosotros?
Caminamos en la NO-VIDA, y suspiramos por la NO-MUERTE.

El que quiera que traduzca, yo me voy al paraíso de mi propio infierno.
Curioso, sigo en la frontera donde se cruza la eternidad con lo perecedero, pues a veces lo perecedero parece vivo,  y la eternidad parece disolverse.






EL AYUNO DE LOS DIOSES
CAMINO FRONTERIZO

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