NUDOS

Golpean los nudos en las ventanas. Ahora entiendo mucho más que otras veces cuando me he sentado a escribir sobre el litio.
Escribir no es malo, ayuda a aclarar las idas y las venidas.
El pensamiento a veces es como un libro que vas leyendo a lo largo de la mañana, o de la tarde, y a la noche lo reconcentras en torno a un conjunto de átomos escondidos que van avasallando la clave de tus certezas.
Ahora viene la consecuencia a tanta mediana en el asfalto. No tengo zapatos para descubrir más de lo que quisiera.
Descubrir no es fácil para nadie. Adecuarse tampoco, vas sonriendo en un estallido de algarabia, de inútil sentidos que se van asentando involuntariamente.

Pero al final quedas tú con la linea continua de la carretera, y echas un ojo a la parte del arcén de tus recuerdos, y entonces piensas que ya nada te queda de lo que eras antes y te queda todo lo que eres ahora,
y te metes en tu cuero de livianas palabras y entonces es mejor que continues la linea continua que es la verdadera y la que está frente a tí.
Antes era todo tan sencillo dentro de su propia dificultad. Y también huí de las 24 h que tiene el dia de hoy, y me enfrasqué en las 24 h que tiene la suposición de lo que era bueno, y me ayudaba.
Perdí todo. El equilibrio exigente de dos piezas que eran de un puzzle que creí que era fuerte. Pero eran solo piezas diminutas que no supieron estar a las circunstancias de mi existencia. O quizás yo sopesé demasiado el valor en la subasta de mi misma, y eso escuece, escuece y duele pensar que podrían quedar para siempre en la linea curva que llega al corazón. En la linea que veo impuesta en la palma de mi mano.
Pero ya no duele. Ni siquiera escupe, simplemente me han ayudado a montar esa linea discontinua que jamás nadie podrá volver continua.
Y es que tratándose de animales racionales,  te queda convertirlos en ciudades de paso mas allá de tus propios sentimientos, más allá de lo que un día soñaste que fueran.
Me encantaría a veces no ser humana, ser un monstruo y trazar moléculas malditas que llegaran a los extremos de una bomba sumergible en el arrecife de la pena, porque es allí donde a veces en momentos como este en el que me siento, me pregunto cosas que me las dejo para mi, porque explicación lógica no tienen. No existen, no hay nada.
Los nudos existen, la vergüenza también, pero el dolor ayuda a trazar lineas discontinuas que me salvan de mi propia perdición, y en eso estoy plácidamente acomodada evitando que vuelvan 
a pasar.

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2 comentarios en “NUDOS

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