ECUÁNIME

La indiferencia es un arma. Un arma para poder actuar. Te permite ver y analizar las cosas desde la objetividad. Una indiferencia que sabe a análisis, sin ese análisis  el juicio es falso y vacío.
Es preciso tomar distancia en todo lo que te rodea, para que no te afecte demasiado. La única forma de sobrevivir. Para dar todo, recibir todo, no te lances al vacío, es la conclusión que llego.
La indiferencia no es desapego, es simplemente cautela.
Esa llamada de atención a nuestro cuartel.
 Nos preguntamos por qué sufrimos, por  qué nos duele, pero obviamos el llegar a la certeza de preguntarnos por qué amamos, o no, mejor decir qué amamos.
En todos estos año me he planteado resolver el enigma. No es fácil. Y no es placentero, ni siquiera te regala una sonrisa. A través del pentagrama, en mi alma, en el cuerpo, en mi mente, o en un peldaño, o brasero, el de la pólvora quemada, iba brandiendo el oscuro secreto de la verdad. Ha sido un itinerario costoso, en cuanto a energía, valor, amor. Las pérdidas. No son como esas pérdidas urinarias que van dejando el rastro en las sabanas de la inercia. Las perdidas mas difíciles de asimilar,son aquellas que nno te responden a la evidencia del propio abandono, juegan contigo a cualquier partida simulando un farol que luego no esta marcado.


Ya no me queda nada del propio pasado y entonces llego a la conclusión de que nunca fui más feliz que soy ahora, ni menos. 

Ponemos la balanza intentado equilibrar la suerte a nuestro lado, olvidamos que la suerte no existe, solo el cúmulo de circunstancias que alinean para favorecerte o hundirte.

No quiero ser juez, no quiero ser reo, ni celda, ni grilletes de la memoria. No quiero ser nada que no pueda convertirme en oro. El oro es mi alma, la miseria mi vulnerabilidad.
Para qué hacer propio la indiferencia, es solo comprarla. Es mas útil que el propio veneno.Más valedeero ante un cheque porque solo así sobrevives.
Es estar dentro pero estando lejos, fuera,estando cerca.
A medio camino de la bondad y la compasión, hay una regla, la de no ser servidumbre a la mendicidad.

 A veces intentamos explicar qué somos o quienes somos, y nos falta mirarnos un poco al espejo para entender, que nos falta por ser.

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