VUELA

Vuela. Como un ermitaño soplando las hojas de las manos que amarillean los sueños.
Dormita. En una madrugada que se queja del poco sentido de la aurora.
Sisea. Está hablando el señor del mar. Está sugiriendo que la tierra se abra. Que recoja con mis dedos la brusquedad de los años.
Ahoga, el sudor. Gota a gota, dime que pueblas en el mundo, que antes eras un viajero entre la nostalgia, entre un raíl convertido en rueda. Y vuela, vuela entre el sístole, en un gorjeo en el bosque. Entre sus ramas, y cuando mires atrás.
No parpadees

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