NOCTÁMBULA

febcd-10690332_785587571490660_4158393249695118623_n

 

Navegar entre un bosque, un silencio abierto en carnes.

Un viaje, desdoblamiento instintivo.  Fiebre, caminos de hierro, muerte. Presagios oscuros, hastío, incertidumbre.

Nacimiento último en brazos perpetuos.

Locura, cicatrices para una la loba que salta, una y otra vez entre el tiempo objetivo, el subjetivo, dejando el cuerpo desfallecido.

Criatura de la noche, hija del llanto, amor carnal placentero descerrajado por el espíritu de una salvaje heroína.

La arena pasa ante tus huellas indefinidas, frente a ti, como el amor deseado que no tiene término o primera vez.

Corres en la salvaje llanura como una palabra viviente huyendo del canto de una moneda; de la apariencia, tal vez de esa verdad que aúlla en su nido. Ella es tu trampa, tu cárcel, tu delirio, tu falsa encomienda.

De cuerpo a cuerpo,  la última gota  que rebasó el cristal de la impaciencia.

Bares nítidos de palabras, las calles rotas por el nombre de  neón  convertido en poesía.

A pie de calle entre las esquinas, el burdel que te ordena el sustantivo último, las caras que no te dicen nada, la tierra que vio tu apariencia primera antes de convertir tus garras en hija  pródiga.

Y al otro lado del  espejo  la cara real,   observa oblicua en el ángulo anverso, y tú lector, inmortalizando en un iris, el enigma de ser mujer-felina, la tinta sangrante, y el eterno silencio:

 

“La mujer que nunca fue y el hombre que no pudo nacer”.

 

 

 

 

 

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s