JULIO

Aquí desnuda.

Sin otro objeto del deseo,  rumiar la marquesina que se asoma a la deriva entre las tapias.

Aquí yace.

No sé si mi cuerpo, mi desvelo. La poca garantía o la mala salud, la mala cobardía.

Aquí entre mis manos, en este cuerpo,  se cae en la tesitura de comprender el orbe.

Pero si ni siquiera comprendo este calor improductivo que sella mi cuerpo como la ceniza de las brasas que se han ido fundiendo a medida que  cae este amor.

Otra vez vendrá el otoño, vendrá las hojas secas que rellenan los parques.

Te esperaré como siempre. En esta eternidad que sabe a tumba.

En esta oscuridad terrible.

En medio de los tumultos, la madrugada llega y quiero morir en ella,

una vez que dialogue con el extracto de unos labios que ya no son míos.

 

df014-ubeda

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