Muerte

Muerte súbita,
anhelo entre noviembre
adormecido.
Muerte divina,
entera.
Muerte en mi aposento,
que no describa la carne
si no al verbo completo.

¡Muerte, para qué me llamas!

Carece de gloria si no es muerte
que retumba en las sienes
haciéndola eco en el pétalo.

Yo quiero mi muerte, que plena advierta
al mundo que recojo simiente,
en el vacío estrecho de la palma.
Aquí, quiero mi muerte en alma
que despierte
los vientos y me lleve a la vida,
eternamente.

I.R.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s